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¿sabías que la temperatura de fusión del titanio es 1668ºC?
niebla fascista
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[...] Hay que entender el museo como un recurso muy potente que crea urbanismo, imagen y comunicación, actividad económica y lealtad política. El Guggenheim no se implantó en Bilbao para facilitar el acceso de los ciudadanos al arte, sino para cumplir unos objetivos de regeneración en esos cuatro campos.
Su papel no estriba en proponer o suscitar un debate, sino en comunicar el nuevo estatus de la ciudad y su atractivo como destino para la clientela foránea. [...]

Iñaki Esteban, El Efecto Guggenheim (Anagrama 2007)

"1668ºC" es una acción urbana absurda realizada en los alrededores del Museo Guggenheim de Bilbao durante nuestra participación en las Jornadas Akme en la Facultad de Bellas Artes de Leioa. En nuestro diálogo sobre la ciudad con los alumnos y otros agentes culturales surgío la pregunta ¿Es el Guggenheim un centro cultural o más bien una especie de parque de atracciones dirigido a visitantes externos? cuestión que decidimos formular a las personas que encontramos alrededor del mediático edificio. Fue nuestro chatarrero, experto en reciclaje de metales y creado especialmente para la ocasión, quien abordó a los diferentes transeuntes entregando a su vez valiosa información: "¿Sabías que la temperatura de fusión del titanio es 1668ºC?" Siendo el titanio el principal material externo del edificio diseñado por Frank Gehry.

Desde su construcción en 1997, el Guggenheim obró milagros en Bilbao, que pasó de ciudad gris posindustrial a los brillos de la economía terciaria (Llatzer Moix, "Arquitectura Milagrosa", Anagrama 2010). Este y otros ornamentos propuestos para la ciudad (como el puente resbaladizo de Santiago Calatrava) han contribuído a la conversión de la capital bilbaina en una nueva ciudad marca a disposición de los turistas y visitantes con una programación que ha oscilado entre los grandes artistas de la vanguardia del siglo XX a recorridos históricos sobre la motocicleta (evento patocinado por BMW) o la última colección de Armani (previo paso por caja con 15 millones de € bajo el brazo), escenario de película de James Bond, decorado metálico para rodaje de videoclips o photocall de lujo para visitas de grandes celebridades a la ciudad.

El Guggenheim y su efecto son otro buen ejemplo de como la cultura hoy en día es medida por su capacidad para generar ingresos, publicidad e imagen externa de una ciudad (en concreto duplicó el número de turistas en Bilbao entre 1997 y 2006, hasta alcanzar los más de dos millones de visitantes) amén de provocar numerosos procesos de revalorización de ciertas zonas urbanas con el consecuente aumento del nivel de vida y la expulsión de los antiguos habitantes, como es el caso del Barrio de San Francisco (Bilbao la Vieja), inmerso en la actualidad en un claro proceso de gentrificación apoyado en la cultura como punta de lanza.


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Sirvan de ejemplo a lo anteriormente comentado estas palabras pronunciadas por Ibón Areso, Teniente de Alcalde-Delegado de Urbanismo, Obras y Servicios del Ayuntamiento de Bilbao:

[...] El impulso de la actividad cultural es un elemento de dinamización interna y de promoción de la metrópoli de cara al exterior. En efecto, en las sociedades contemporáneas la actividad cultural, artística, deportiva, de ocio y tiempo libre, representa el termómetro de la vitalidad colectiva y determina el atractivo de una urbe, además de contribuir a la proyección exterior de las ciudades y a establecer las condiciones que permitan la captación de nuevas actividades. [...] La nueva metrópoli deberá poner un acento mucho mayor en la transformación interna que en generar nuevos desarrollos, teniendo como objetivo principal renovar y recalificar las zonas más obsoletas y degradadas que hemos heredado de la crisis industrial. Es decir, se trata fundamentalmente de convertir los "problemas" en "oportunidades". [...] La arquitectura y el diseño urbano de prestigio deberán ser elementos a los que se les deberá prestar una singular atención, ya que no sólo configurarán la calidad de vida de los habitantes metropolitanos, sino que contribuyen de forma muy importante a la proyección de Bilbao en el ámbito internacional, facilitando con ello la atracción de visitantes e inversiones.